Estilos de vida

Moda, estilo y ciclo de vida de los productos de la industria textil

Escrito por Cortyvis

Resumen: La moda refleja el gusto de una época, los valores y las opiniones dominantes. Cuando
las personas piensan en la moda, generalmente, imaginan un mundo de fantasía conformado
por diseñadores, modelos y prendas atractivas. En realidad, la moda no se refiere solamente
a la indumentaria, sino que se aplica a cualquier producto o servicio de consumo masivo como,
por ejemplo, automóviles, música, mobiliario, revistas, destinos turísticos, etc.
Si consideramos la moda desde el punto de vista de la indumentaria, encontramos que tiene
una dimensión sociocultural y, además, una dimensión económica. En relación a esta última,
podemos señalar que el marketing de la moda tiene como funciones determinar qué productos
se van a vender, a quiénes, a qué precios, cómo se van a comunicar y cuáles serán sus canales
de distribución.
Frecuentemente, los términos moda y estilo se confunden. La moda se refiere a todo producto
que se convierte en popular durante un período de tiempo y en un determinado lugar. En
cuanto al estilo, éste se refiere a las características y los detalles que diferencian unos productos
de otros. Dentro de un mismo estilo puede haber muchas variaciones en su creación: estamos
en presencia de los diseños. Siempre hay muchos más diseños que estilos. Cuando un estilo se
convierte en popular se transforma en moda.
A los productos de moda del rubro indumentaria, al igual que cualquier producto, se les puede
aplicar el modelo de ciclo de vida. Este modelo supone que los productos que se introducen a
los mercados competitivos atraviesan un ciclo predecible en el tiempo. Cada etapa recibe un
nombre específico: introducción, crecimiento, madurez y declinación. Conocer la etapa del ciclo
en la que se encuentra el producto de moda permite a los especialistas de marketing, diseñar
la estrategia más eficaz para comercializarlo, aspecto especialmente relevante en los mercados
altamente competitivos en los que la industria textil debe actuar.
Palabras claves: ciclo de vida – diseño – estilo – indumentaria – marketing – moda – modelo –
novedades.
[Resúmenes en inglés y portugués en las páginas 153-154] (*) Doctor de la Universidad de Buenos Aires. Psicólogo Social graduado en la Primera Escuela
Privada de Psicología Social y especializado en Psicología Social de las Organizaciones. Se graduó
como Profesor Universitario en la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) y se
especializó en Ciencias Empresariales. Capacitador y consultor en management y marketing en
empresas de productos y/o servicios nacionales e internacionales.
El Diccionario de la Real Academia Española define a la moda (del fr. mode) como “uso, modo
o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad
en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”. De acuerdo a esta definición,
la moda no se refiere exclusivamente a la indumentaria y sus accesorios. El concepto de
moda, entonces, se aplica a cualquier producto o servicio de consumo masivo como, por ejemplo,
automóviles, música, mobiliario, revistas o destinos turísticos. Sin embargo, las personas
cuando piensan en la moda, por lo general, imaginan un mundo de fantasía conformado por
diseñadores, modelos y ropa atractiva.
La moda refleja el gusto de una época, los valores y las opiniones dominantes. Es decir, es el
reflejo y la expresión estética de una sociedad. Por lo tanto, permite identificar cómo la gente
piensa en ese momento. En cada época, la moda es impuesta no sólo por personalidades como
pueden ser los artistas, los políticos, etc., sino que también, se crea a partir de los valores y
actitudes sociales imperantes en ese momento. Esto es así porque la moda es un comunicador
de identidad. Por ejemplo, cuando un grupo se identifica con la vida natural, su indumentaria
refleja claramente su pensamiento. La religión, los niveles de educación de las personas, la
posición social crean necesidades diferentes que se reflejan en la indumentaria. Por otra parte,
las expresiones a favor o en contra del consumismo que hubo en diferentes épocas, se manifestaron
a través de la vestimenta y el arreglo personal.
Durante el siglo XX la mujer alcanzó libertades sociales, políticas y económicas. Esta nueva
forma de vida requirió ropa, peinados y accesorios más cómodos y libres acordes con esa necesidad
de mayor actividad. La ropa de ama de casa ya no se ajustaba a las necesidades de la mujer
que trabajaba fuera del hogar. En la actualidad, las mujeres están más tiempo fuera de su casa y
desarrollan actividades diversas por lo cual necesitan ropa que se adapte a todas las funciones
(trabajo, estudio y salidas nocturnas); la ropa pret-à-porter es la solución a estas demandas.
La historia, el clima, la geografía del propio hábitat, las nuevas tendencias, como por ejemplo
el cuidado mayor del cuerpo en los ´70 y los ´80, generan nuevas necesidades que se reflejan en
la indumentaria.
La moda también responde a los cambios en el estilo de vida de la sociedad. Por ejemplo en lo
que respecta a la moda femenina, en los ´40 se impuso la pollera amplia y la chaqueta entallada
que marcaba la cintura; en los ´50 se impusieron los pantalones para estar cómoda y en movimiento;
en los ´60 Mary Quant impuso la minifalda y André Courrèges el corte cuadrado con
chaquetas cortas; en los ´70 se impone como estética la mujer estilizada y la ropa suaviza sus
formas con otras texturas de las telas; en los ´80 aparecen las grandes hombreras y las polleras
tubo; en los ´90 la tendencia fue mostrar más el cuerpo de la mujer.
Por otra parte, la moda también se crea a partir del desarrollo tecnológico, por ejemplo, la
creación de nuevas fibras (wash and weare, lycra, etc.) tuvo su impacto en la fabricación de
prendas de vestir. También, las nuevas tecnologías permitieron otorgar flexibilidad, tersura,
maleabilidad, estética y belleza a distintos materiales como, por ejemplo, cueros y plásticos lo
que impactó en la fabricación de indumentaria.
Desde el punto de vista sociológico, Piñuel Raigada (1992) expresa que la no aceptación de las
innovaciones que propone la moda es considerada una señal de marginación, mientras que la
participación en las mismas se premia con el reconocimiento social. Este autor considera que
el desencadenante esencial de la creación y desarrollo de las modas es determinado por signos
de poder como, por ejemplo, la distinción social. Además, agrega que “el deseo de imitar las formas de vida de los estamentos de poder, se convierte en la garantía de la eficacia para la implantación
o seguimiento de cualquier moda”. De acuerdo a este enfoque, la moda fluiría desde
la punta de la pirámide social hacia abajo, circulando en forma horizontal (entre un mismo
grupo social) o transversal (entre grupos no vinculados). Otros especialistas consideran que, en
la actualidad, es menor la imitación de “clases de aspiración” y que la forma de “filtrado” tradicional
se ha dado vuelta y las modas empiezan a fluir de abajo hacia arriba. Además, podemos
agregar que existen grupos que forman fuertes subculturas propias o movimientos propios de
una época (floggers, emos, rappers, cumbieros, skaters, punks, neohippies, góticos, rollingas, etc.)
que crean sus propias modas.

Tomado de: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_articulo=8788&id_libro=421